domingo 9 de diciembre de 2007


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LOS PASOS DEL AGUA
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Desayunemos mañana nuestro trozo de pan con queso.
Plantemos un árbol tierno en cada curva de la palabra.
Y sembremos semillas de silencio entre dos sílabas.
No leamos ningún libro donde no sople el viento,
ningún libro donde la piel del rocío no esté húmeda,
ningún libro cuyas células carezcan de dimensión.
No deseemos que las moscas se vayan de los dedos de la naturaleza,
y no deseemos que las panteras abandonen el umbral de la creación.
Y recordemos que si no hubiera gusanos, a la vida le faltaría algo.
Y si no existieran orugas, la ley de los árboles sufriría.
Y si no existiera la muerte, nuestra mano buscaría algo.
Y recordemos que si no hubiera luz, la viva lógica
del vuelo se transformaría.
Y recordemos que cuando aún no existían los corales,
había un vacío en el pensamiento de los mares.

No preguntemos dónde estamos,
aspiremos el perfume de las petunias frescas del hospital.

No preguntemos dónde está el surtidor de la felicidad.
No preguntemos por qué el corazón de la verdad es azul.
No preguntemos de qué vientos y de qué noches
gozaron nuestros padres.
Detrás de nosotros no hay espacio vivo.
Detrás de nosotros no canta ningún pájaro.
Detrás de nosotros no sopla ningún viento.
Detrás de nosotros la ventana verde del abeto está cerrada.
Detrás de nosotros el polvo cubre todas las peonzas.
Detrás de nosotros está sólo la fatiga de la historia.
Detrás de nosotros el recuerdo dela ola echa frías
conchas de inercia en la playa.

Vayamos al mar,
echemos nuestras redes al agua,
pesquemos frescura.
Cojamos un grano de arena
y sintamos el peso del ser.




(...)


Deberíamos cerrar los paraguas
e ir a pasear bajo la lluvia.
Deberíamos sacar nuestros pensamientos y nuestros
recuerdos a la lluvia.
Deberíamos pasear con todos los habitantes de la ciudad
bajo la lluvia.
Ver a nuestros amigos bajo la lluvia.
Buscar el amor bajo la lluvia.
Bajo la lluvia dormir con una mujer.
Bajo la lluvia jugar.
Bajo la lluvia escribir, hablar y sembrar correhuelas.
La vida es mojarse sin parar.
La vida es un baño en el pequeño aguamanil del "ahora".
Quitémonos la ropa,
el agua está sólo a un paso.

Probemos la luz del día,
acunemos la noche de un pueblo y el sueño de una gacela.
Entendamos el calor de un nido de cigüeñas.
Respetemos la ley del césped.
Desatemos el nudo del sabor en el viñedo,
quedemos boquiabiertos cuando sale la luna.
No digamos lo terrible que es la noche.
No digamos que la luciérnaga ignora la visión del jardín.

Cojamos cestos
y llevémonos todo este rojo y todo este verde.

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SOHRAB SEPEHRÍ


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NUEVO NACIMIENTO

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Mi existenca entera es un verso oscuro
que te llevará
dentro de si al alba de los brotes y el crecer eterno
en este verso te he suspirado ¡Ay!
En este verso
te he injertado al árbol, al agua y al fuego

La vida es tal vez
una calle por la que cada día pasa una mujer con un cesto

La vida es tal vez
el hilo con el que un hombre se cuelga de una rama
La vida es tal vez
el niño que vuelve del colegio

La vida es tal vez encender un pitillo durante el enervante intervalo
entre dos actos de amor



(...)

La vida se halla tal vez en aquel instante cerrado
en que mimirada se desploma en las pupilas de tus ojos
generando un sentimiento
que yo mezclaré con la percepción de la Luna o la captación de la oscuridad

Es un aposento que mide lo mismo que una soledad
Mi corazón que mide lo mismo que un amor
mira los sencillos pretextos de su fecidad.

(...)

FOROUGH FARROJZAD

domingo 15 de abril de 2007





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JUNTO AL AGUA


He estado siempre sentado en esta piedra
escuchando, por decirlo así, el silencio.
O en el lago caer un hilillo de agua.
El lago es el estanque de aquella edad
en la que no tenía el corazón
herido. (Porque el amor, perdona que lo diga,
¡duele tanto! Cualquier amor. Incluso el nuestro,
tan hecho de privaciones.) Estoy donde
siempre estuve: tan cerca de ser agua.
Envejeciendo en el rumor del caño
por el que tan sólo corre el silencio.


EUGÉNIO DE ANDRADE


. . . . . . . . .


CLAROS DEL BOSQUE

"Brota el delirio al parecer sin límites, no sólo del corazón humano, sino de la vida toda y se aparece todavía con mayor presencia en el despertar de la tierra en primavera, y paradigmáticamente en plantas como la yedra, hermana de la llama, sucesivas madres que Dionysos necesitó para su nacimiento siempre incompleto, inacabable. Y así nos muestra este dios un padecer en el nacimiento mismo, un nacer padeciendo. La madre, Semelé, no dio de sí para acabar de darlo a la luz nacido enteramente. Dios de incompleto nacimiento, del padecer y la alegría, anuncia el delirio inacabable, la vida que muere para volver de nuevo. Es el dios que nace y el dios que vuelve. Embriaga y no sólo por el jugo de la vid, su símbolo sobre todos, sino ante todo por sí mismo. La comunicación es su don. Y antes de que ese su don se establezca hay que ser poseído por él, esencia que se transfunde en un mínimo de sustancia y aun sin ella, por la danza, por la mímica, de la que nace el teatro; por la representación que no es invención, ni pretende suplir a verdad alguna; por la representación de lo que es y que sólo así se da a conocer, no en conceptos, sino en presencia y figura; en máscara que es historia. Signo del ser que se da en historia. La pasión de la vida que irremediablemente se vierte y se sobrepasa en historia. Y que se embebe sólo en la muerte. El dios que se derrama, que se vierte siempre, aun cuando en los "Ditirambos" se de en palabras. Las palabras de estos sus himnos siguen teniendo grito, llanto y risa al ser expresión incontenible. Expresión que se derrama generosa y avasalladoramente. "


MARIA ZAMBRANO